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El celo crónico en las gatas

Se trata de un problema poco conocido, pero que puede llegar a ser muy grave. El celo crónico puede afectar a cualquier gata no esterilizada y, a menudo, trae consigo molestias y enfermedades que complican la vida de la gata y de su familia.

¿Cómo podemos reconocerlo? ¿De qué manera podemos tratarlo?

Síntomas del celo crónico en una gata


  • Entra en celo múltiples veces a lo largo de todo el año, cada vez con más frecuencia.
  • Le cambia el carácter. La gata con celo crónico se vuelve más arisca, más tristona y parece estar siempre de mal humor.
  • Come menos y bebe menos.
  • Como consecuencia de lo anterior, la gata con celo crónico adelgaza de manera progresiva.

 

Cómo tratar el celo crónico


La solución, con mayúsculas, es una: la esterilización. Como hemos explicado en un artículo anterior, los beneficios son muchos y, para una gata con celo crónico, esta sencilla intervención supone un alivio tremendo.

Hasta el momento de la operación, si ésta no se puede efectuar de manera inmediata, es muy importante controlar la cantidad de comida y de líquido que ingiere, para evitar que el celo crónico derive en otras dolencias más serias, como la lipidosis hepática u otros problemas graves de salud.

Después de la operación verás cómo, poco a poco, la gata va recuperando las ganas de comer, cómo deja a un lado la tristeza y el mal humor y vuelve a ser la gatita que siempre había sido.