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El gato: enfermedades más comunes y cómo prevenirlas

Nuestros gatos son parte de la familia y, como tal, procuramos que no les falte de nada. Conocer las claves de su salud nos ayudará a prevenir desvelos y malos ratos para ellos y para nosotros. Por ello, Juanjo Moreno, veterinario en 'Veterinario Solidario', nos acerca las enfermedades más comunes que pueden afectar a nuestro gato y nos indica de qué manera podemos colaborar en su prevención.

 

 

¿Cuáles son las enfermedades más comunes que pueden afectar a nuestro gato? 

Podríamos hacer una diferenciación entre las enfermedades infecciosas y las no infecciosas.

Entre las enfermedades infecciosas más comunes tenemos las gastroenteritis, las enfermedades respiratorias y la estomatitis (infecciones en la boca y encías).

Es muy frecuente el 'complejo respiratorio felino', un síndrome que puede cursar con una inflamación infecciosa de las vías aéreas superiores (es decir, tráquea y nariz, lo que produciría una rinotraqueítis) y también afectar a los ojos, provocando una conjuntivitis o una afección mayor en más zonas del ojo (como los párpados o el globo ocular). Esta enfermedad está producida por dos tipos de virus, herpesvirus y calicivirus, y se puede complicar por la acción de bacterias que agravarían la infección. Es más frecuente en animales jóvenes, aunque se puede dar también en adultos, y es altamente contagiosa.

Entre las enfermedades no infecciosas, las más frecuentes son las relacionadas con el aparato urinario. Es muy común encontrarse con gatos mayores que producen cálculos urinarios, lo que puede llegar a ocasionar una obstrucción uretral (motivo de tratamiento de urgencia en muchas ocasiones). En gatos más viejecitos, el riñón es un órgano que hay que chequear porque se da con mucha frecuencia un fallo renal debido a la degeneración que pueden sufrir los riñones con el paso del tiempo.

Los síntomas suelen pasar más desapercibidos y muchas veces el propietario no los detecta, o los detecta tarde, o bien no les da importancia, achacándolo a la edad del gato ("se está haciendo mayor"). Cuando se producen cálculos en la vejiga, estas piedrecitas minúsculas rozan continuamente en la pared de la vejiga y provocan una erosión de esa pared. Eso puede provocar una pequeña hemorragia y dolor. La hemorragia en la orina puede que no se vea a simple vista y se vea una orina 'normal' (amarillenta), pero para asegurarse hay que hacer un análisis de orina. Cuando se ve una orina rojiza o sanguinolenta significa que la hemorragia es mayor, o bien hay algún pigmento anormal en la orina, y eso hace nos indica que debemos acudir al veterinario pronto.

Otro síntoma de cálculos en la vejiga es que el gato hace pis en lugares distintos a su arenero. Este síntoma también pasa relativamente desapercibido en algunos casos, ya que los dueños pueden achacarlo a que está marcando, o que está estresado. Cuando un gato tiene cálculos en la vejiga, la micción le resulta dolorosa, y acaba asociando el dolor con el arenero, así que al final hace pis en otros sitios (camas, sofás, alfombras, bañera...).

Es importante acudir a un veterinario cuando se manifieste alguno de estos síntomas, ya que el pronóstico y la solución de este problema es mucho más favorable cuando se detecta de forma temprana. Sin embargo, si llega un punto en que el gato deja de orinar porque un cálculo ha producido una obstrucción en la uretra, requerirá asistencia urgente, y además, podría incluso afectar al funcionamiento de los riñones, tener que ser hospitalizado...

En cuanto al fallo renal, los síntomas más frecuentes que se pueden observar son: el gato bebe y orina mucho más que antes, ha adelgazado, está inapetente, está menos activo, se lava menos y tiene el pelo con más caspa y más grasiento, vomita de vez en cuando o a menudo, está desorientado.

No tiene por qué demostrar todos estos síntomas, los que se han enumerado se van produciendo con el avance de la enfermedad. Para detectar de forma temprana un posible fallo renal, lo mejor que podemos hacer es un análisis de sangre una vez al año, especialmente a partir de los 8 años de edad. Si se detecta pronto, con un cambio de dieta y medicación para controlar la hipertensión, se puede tener la enfermedad bajo control.

 



¿De qué manera se pueden prevenir? 

Las enfermedades infecciosas se pueden prevenir mediante la vacunación. La que se conoce como 'trivalente' para gatos incluye la inmunización para herpesvirus y calicivirus, causantes del complejo respiratorio felino. También pueden producir algunas estomatitis (heridas en cavidad bucal, lengua y encías). La trivalente también inmuniza frente al virus de la panleucopenia felina, un virus que puede provocar gastroenteritis y fiebre, entre otros síntomas.

Eso en cuanto a las enfermedades infecciosas que hemos citado, sin embargo, para prevenir los problemas renales y urinarios, la base la tenemos en la alimentación. La cantidad y calidad de las proteínas, así como la de sales minerales. Las proteínas están formadas por la unión de cientos o miles de compuestos llamados aminoácidos, pero sólo hay veinte aminoácidos diferentes, con distintas características físicas y químicas. Aunque todos son importantes y necesarios, algunos lo son más, y eso es lo que determina la 'calidad' de las proteínas, la presencia de los aminoácidos en su medida adecuada. Por poner un ejemplo, no basta con tener un 20% de proteínas en la dieta, sino que es necesario que ese 20% de proteínas aporten la cantidad necesaria de metionina para el desarrollo y mantenimiento normal de un gato. Un exceso de un aminoácido puede provocar un trabajo extra del riñón para eliminar ese compuesto que no necesita, y una vez en la vejiga, puede alterar el pH de la orina, lo que favorecería la formación de determinados cálculos.

Es por esto por lo que ofrecer un buen pienso, con un equilibrio de proteínas y sales minerales, es la mejor forma de prevención en la salud renal y urinaria de los gatos.

 

¿Qué pautas de vacunación debemos tener en cuenta para garantizar la buena salud de nuestro amigo? 

El protocolo adecuado para garantizarla es realizar una correcta primovacunación y mantener esa inmunización activa mediante la revacunación o recordatorio. Me explico. La primovacunación es el tratamiento que se sigue cuando se vacuna por primera vez. Para que el efecto sea duradero, la pauta recomendada es vacunar a partir de las 8 semanas (antes no es recomendable) y revacunar, es decir, repetir esa misma vacuna, 3-4 semanas más tarde. Luego se recomienda un recordatorio anual, para poder garantizar una buena eficacia de la vacunación.

En el caso de gatos mayores de 8 semanas, si se vacunan por primera vez, la pauta recomendada es la misma. La repetición no está indicada por ser un gatito pequeño, sino por ser la primera exposición a ese virus o bacteria que compone la vacuna.

 

 


'Veterinario Solidario' es un servicio veterinario a domicilio en Madrid, pensado no sólo para la salud de tu perro o gato, sino también para la economía y comodidad del propietario; avalado por la experiencia adquirida ejerciendo la clínica veterinaria desde 2006.