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El milagro de la adopción

Cuando decimos que adoptar significa salvar una vida no hablamos de ninguna falacia. Alrededor de 200.000 animales son abandonados cada año en nuestro país. Gran parte de ellos mueren en la calle o se apagan tras la inyección letal que castiga en sus carnes la irresponsabilidad de quienes fueron sus compañeros humanos; algunos tienen la suerte de ir a parar a una asociación animalista o protectora, donde los cuidan hasta que encuentran un hogar. Pero lo cierto es que esta espera pero durar meses e, incluso, años.

Cuando llega, la mano salvadora de los adoptantes consigue obrar el milagro de sacar lo mejor de estos ángeles dormidos, y ellos devuelven con creces el favor. Es el caso de los pequeños que os presentamos, quienes, después de conocer lo peor de la calle, fueron rescatados por varias de las asociaciones que colaboran con Bugui, que se convirtieron en el nexo de unión con su hogar definitivo. Ahora tienen unas familias que les adoran y queremos que conozcáis sus historias.

¡Empezamos!

 

Samba, de Entre Huellas y Bigotes (Valladolid)

Samba apareció abandonada, en la zona de Trigueros, en Valladolid. La recogió una conocida de Entre Huellas y Bigotes y aterrizó en una de sus clínicas colaboradoras, así que la asociación se hizo cargo del caso, con la ayuda inestimable de la clínica. La perrita estaba muy delgada y además tuvieron que esterilizarla. Poco a poco fue cogiendo peso y recuperándose de la esterilización y tuvieron la suerte de encontrarle un adoptante en Valladolid, con un chalecito con jardín.

En un e-mail que escribió a la asociación, Johana, su adoptante, habla así de Samba y de su nueva vida: “Nuestra sambi se ha convertido en toda una gordita. Cuando vino pesaba 25 kilos y ahora son 33  (…). Os cuento también que es una mimosa y le encanta que le estén todo el día acariciando. Con el niño jamás ha tenido ningún mal gesto, al contrario, le quiere un montón.”

      

 

Orión, de Entre Huellas y Bigotes (Valladolid)

El caso de Orión demuestra que, cuando hablamos de abandono, ni los animales de raza se salvan. Abandonado en estado lamentable en la calle, le recogió un particular y le tuvo en acogida. Le cuidó súper bien, como puede apreciarse en las fotos de antes y después. Varios baños para quitar toda la mugre, revisión veterinaria, desparasitación y testeo, vacunas de tetravalente, y a los 40 días retesteo y vacunación de leucemia,  y en algún momento en este tiempo, esterilización (el protocolo habitual con los adultos en la asociación). Como es guapísimo encontró hogar muy pronto, y ahora es un madrileño de pro.

Alicia, su adoptante, explica por qué lo ha adoptado, y cómo ha vivido la experiencia: “La primera razón y más importante para adoptar a un animal, es que podemos darle una nueva vida y una segunda oportunidad. También, así, colaboraremos en disminuir la demanda de compra de animales que, en muchos casos, a sus criadores lo único que les importa es el dinero y no la salud y bienestar del animal. Orión es el tercer animal adoptado en mi hogar y la experiencia es tan positiva como reconfortante. Un gato sano, tranquilo y buenísimo que lo único que incita es a comértelo a besos y darle todo el cariño que una vez le negaron”.

 

Tina, de Entre Huellas y Bigotes (Valladolid)

A Tina se la encontró una compañera de Entre Huellas y Bigotes y en ese momento no tenían hueco para ningún animal más. Era una cachorrita de 650 gramos, legañosa a más no poder, pidiendo comida en un chiringuito en el mes de julio en Valladolid: carne de cañón, en menos y nada se moriría deshidratada.

Buscando una casa de acogida de ‘urgencia’, apareció Pilar, que tenía ya a su gatita Grumo, pero se comprometió a tenerla separada durante la cuarentena. Durante ese tiempo tuvieron que pasar por el veterinario varias veces por diarrea -bastante común-, primero parásitos, luego una pequeña infección, y comida especial.

Como véis en las fotos la mejoría fue increíble: en 15 días había duplicado casi el peso. Después de la cuarentena, la adaptación con Grumo, la gatita de Pilar, fue muy buena y finalmente decidieron que se la quedaban, así que final feliz felicísimo para Tina.

Por lo demás el protocolo es parecido al de los adultos: revisión inicial, si es muy pequeña no se la testa hasta los 2 meses y medio o mejor 3, normalmente esperamos las 6 semanas, y mientras si se puede se vacuna de trivalente o esperamos, con Tina hubo que esperar por la diarrea, luego vacunación completa y en cuanto se puede esterilizamos, con 5/6meses ya pasan por “barbería”.

Pilar explica así cómo ha vivido ella todo el proceso: “La llegada de Tina a casa fue totalmente fortuita: teníamos a nuestra Grumiti, que habíamos recogido de la calle hacía ya 3 años, vimos la petición de ayuda para Tina en internet y, claro, encargarse de un cachorro de mes y medio nunca te deja indiferente. Sabíamos que iba a ser algo temporal, pensando que en cualquier momento podían adoptarla, pero pasados unos meses sólo era cuestión de que, bien Carmelo o yo dijeramos la mágica frase de: “pues a mí no me importaría quedárnosla”, para, inmediatamente llamar a Entre Huellas y Bigotes y decirles: “hemos decidido que Tina se queda con nosotros”. La decisión de adoptar se toma pensando  en el bienestar del gatito, se toma con el corazón, y porque Tina nos da y nos está dando mucho y muy valioso. Primero, compañía. No sólo para nosotros, sino para Grumiti, que ha rejuvenecido porque hay alguien de su especie que la incita a jugar, a correr por la casa, que la “asea” lamiéndola,  que se buscan simplemente para saber dónde están. El protocolo de la cuarentena es fundamental, el que se habitúen a los olores, los ruidos o la presencia de otro animal. Es un acierto completo, juntarlas luego es sencillo y natural. Para Carmelo y para mí, verla por la casa tan segura de que ese es su hogar y nosotros su compañía natural, la confianza que nos tiene, su inocencia, y su naturalidad nos da una felicidad inmensa. La verdad es que nos ha ido conquistando con su buen carácter, su ternura y su vitalidad. La experiencia de adoptar la recomendaría sin dudarlo. A fin de cuentas se trata de dar y recibir, y eso es convivir.”

 

Arwen (Ahora Tota), de La Gatera (Segovia)

Arwen fue encontrada en la carretera de un pueblo de Segovia, abandonada a su suerte. Tenía mal aspecto en general, mocos y muchas legañas en los ojos. Los voluntarios de La Gatera la estuvieron tratando y dando cariño, ya que lo primero que hacía al verles era bufarles por el miedo que llevaba en su cuerpecito. Tuvo la suerte de encontrar una casa de acogida de una estudiante que disponía de mucha paciencia para ella. Así fue ganando confianza y creciendo segura.

Al esterilizarla, le hicieron el test de leucemia e inmunodeficiencia y dio positivo a leucemia. Ya pensaban que seguiría con ellos en el albergue para siempre, ya que la gente no suele adoptar a animales con alguna enfermedad. Por suerte, la chica que la había acogido les sorprendió gratamente al querer adoptarla. Ahora Tota, como la llaman, vive feliz en Portugal.

 

Nero, de La Gatera (Segovia)

Luna fue criada en casa de la persona que cuidaba a su madre callejera. Nació
sin hermanos y parecía que era una hembra hasta que llegó al albergue y vieron
que era un macho, entonces le llamaron Moon. Creció siempre confiado hasta que llegó la familia que quiso darle un hogar. Entonces pasó a llamarse Nero y
a disfrutar de una casa entera para él. Además, su madre callejera fue esterilizada, como parte de la responsabilidad que adquirió quien le alimentaba.

 

 

 

 

Dora, de La Gatera (Segovia)

Dora fue rescatada de un contenedor de basuras, donde alguien la había tirado dentro de una bolsa y con el cordón umbilical todavía sin caerse del todo. Quién la recogió no la podía cuidar, ya que de tan pequeños necesitan muchas y delicadas atenciones.

Virginia, su actual compañera, la acogió y cuidó, con los nervios propios de madre primeriza de gatitos, con miedo de cómo se iba a llevar con su perrita. Después de un par de meses dándole el biberón y cuidando que hiciera sus necesidades a diario, decidió dejarla en casa, donde su perra ya la había adoptado.

Es un poco trasto porque no ha aprendido muy bien a controlar la intensidad de su mordisco, pero es un amor y no pudo encontrar un hogar mejor.

 

Halcón, de ARCA Sevilla

Halcón llegó a ARCA Sevilla con apenas dos meses de vida y en unas condiciones horribles de abandono extremo. Tenía desnutrición severa, sarna y raquitismo. Después de un largo tratamiento y buena alimentación, Halcón está en perfectas condiciones, completamente curado de la sarna, con las patas rectas otra vez y sin ninguna secuela. Es un perro activo, lleno de vida, algo brutote pero muy cariñoso. Le encantan las caricias y jugar a la pelota. Gracias, sobre todo, a una de las compañeras de la asociación, que lo tuvo en su casa de acogida y lo cuidó muchísimo, se pudo recuperar y convertirse en el gran perro que es hoy, sin tener ninguna secuela. Solo hay que verlo en las imágenes, ¡está guapísimo!

Nati, de ARCA Sevilla

Natividad fue rescatada el día de Navidad de la cuneta de una autovía. Había sido atropellada y se arrastró como pudo hasta una tubería que había en la cuneta. En la imagen de arriba a la izquierda se puede apreciar dónde estaba metida. Tenía unas heridas muy feas, como de atropello, y estaba llena de moscas que se alimentaban de las heridas. Tenía también mucho miedo y mucha hambre. A los voluntarios de ARCA les costó trabajito, pero consiguieron que cogiera confianza de nuevo y hoy está perfectamente. Es una perra noble que no guarda ningún rencor a nada. La foto de abajo habla por sí sola: es ya en su casita, adoptada.

Romy, de ARCA Sevilla

Romy fue rescatada del polígono de un pueblo con apenas 5 o 6 meses. Como se puede ver, traía una sarna increíble, y mejor no hablar de lo que traía en el estómago. La pobre, deambulando sola por el polígono y muerta de hambre, comía todo lo que encontraba, y llegó muy mal. Gracias a la acogida de una de las compañeras de ARCA Sevilla se recuperó muy bien y hoy tiene una nueva vida con una familia que la ha adoptado y se le ve feliz y totalmente recuperada.

                    

Uma, de ARCA Sevilla

Siendo solo una cachorrita, Uma fue rescatada de la calle en muy mal estado. Tenía los ojos fatal –uno de ellos, lleno de pus- estaba desnutrida y tenía mucho miedo. Hoy en día es una gatita preciosa, sana y recuperada, que vive feliz con su familia de adopción.

            

Pipe (ahora Argos), de Defensa Animal Zamora

Pipe era solo un cachorrito cuando fue recogido en un pueblo de la provincia de León, en el que deambulaba de un lado para otro de las calles, con el peligro de ser atropellado. Ante la negativa de la Policía Local de hacerse cargo de él, la persona que lo encontró lo llevó a la clínica veterinaria Centro León y, una vez allí, fue la asociación Defensa Animal Zamora quien se hizo cargo de su recuperación y de la necesaria tarea de encontrarle un hogar. Gracias a la atención que le dedicaron, hoy es un perro feliz, que disfruta de la vida al lado de Noelia, su adoptante. Todo el dolor que sufrió en sus primeras semanas de vida ha quedado ya de lado, porque por fin ha encontrado a una mamá que le quiere y que está muy orgullosa de él. Su mirada lo dice: ya no existe la tristeza.

 

Finales felices e historias sin terminar

Todas estas historias hablan de finales felices, pero existen muchas más a las que les falta redactar un final. Quién sabe si tú o alguna persona que conozcas sois los héroes perfectos para alguno de esos protagonistas de una historia todavía sin terminar.

Solo tenéis que echar un vistazo a nuestra página para conocer a los cientos de animales que esperan una familia pero, para empezar ese repaso, queremos hablaros de dos grandes supervivientes: Trinity y Spirit.

 

Trinity, de Entre Huellas y Bigotes

Trinity apareció desnutrida y en muy mal estado en una colonia, tras haber sido abandonada, muy probablemente. Los miembros de Entre Huellas y Bigotes se hicieron eco del aviso porque encontraron una casa de acogida y, cuando la llevaron al veterinario a hacer el reconocimiento de rigor, vieron que tenía la mandíbula rota, así que en pocos días la tuvieron que meter en quirófano, para que pudiera comer y tener una vida normal. En el postoperatorio se portó genial y ya está completamente recuperada.  Ha sido esterilizada y ahora, después de comprobar que es negativa a inmuno y leucemia,  están terminando de vacunarla, porque ha tenido un problemilla de coccidios que tenían que arreglar antes.

Esto es lo que cuenta su casa de acogida en un correo de seguimiento:

“Ayer me preguntabas qué era lo que más le gustaba a Trinity. Bien, sin ninguna duda, lo que más le gusta es estar junto a ti, en contacto constante. Va donde tú estés, y cualquier momento es bueno para colmarte de cariño y poner ‘la moto’ a funcionar.

Es muy buena y delicada, y muy tranquila. Se conforma con estar junto a tí o tenerte a la vista. La encanta echarse a tu lado o encima de tí, sea como sea siempre buscando tu contacto. No tiene problemas para convivir con otros animales y no extraña nada. Come de todo, aunque aún tiene ansiedad la pobre, supongo que le queda el recuerdo de sus malos tiempos cuando ni podía comer por la fractura.

Es una gata 100… Se dejó hacer todas las curas sin problemas y siempre ronroneando. Incluso teniendo la infección nunca tuvo un mal gesto. Una gata 100 que tiene la habilidad de robar el corazón a todo aquel que tiene el privilegio de conocerla.”

 

Spirit, de ARCA Sevilla

Spirit tiene unos 2 o 3 añitos y estaba abandonado en las calles de un barrio sevillano desde hacía un tiempo. Se buscaba la vida como podía, pero la vida en la calle no es fácil. Un sábado por la tarde avisaron a los miembros de ARCA Sevilla de que habían visto al perro bastante mal, posiblemente atropellado. Hasta allá se fue una de las voluntarias y lo llevó rápidamente a un veterinario de urgencias.

Tenía una fractura en cúbito y radio, sus orejas estaban reventadas y su boca destrozada con los dientes como separados de la encía (esto último parece resultado de una fuerte patada). Para colmo de sus desdichas, al analizarlo dio positivo en Leishmania. Sus valores de Leihsmania eran altos, pero por fortuna parece que se  llegó a tiempo, todavía no había órganos afectados.

En unos días Spirit dio  un cambio brutal. Su mejora ha sido espectacular. En casa de acogida de una voluntaria de la asociación, Spirit es la prueba de que cuidados veterinarios,  medicación, buena comida y mucho amor hacen milagros. Spirit se lo merecía, había luchado mucho para tener esta oportunidad, aunque seguía necesitando su medicación diaria.

A día de hoy está muy muy bien, es un perro que puede hacer vida totalmente normal, y busca adopción. Busca una familia que quiera darle cariño y a la que él pueda dar todo lo bueno que tiene. Es un luchador y estamos seguros de que será un gran compañero de vida para quien quiera brindarle esa oportunidad.