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Embarazo y toxoplasmosis: mitos y verdad

Resulta triste que la llegada de un nuevo miembro a la familia signifique la pérdida de otro. Algunas mujeres rechazan convivir con su gato cuando se quedan embarazadas por miedo a contraer una enfermedad llamada toxoplasmosis. Existe mucho desconocimiento sobre este tema y terminan pagándolo quienes menos tienen que ver: los gatos. Juanjo Moreno, veterinario en 'Veterinario Solidario', aclara a continuación de qué forma puede transmitirse la toxoplasmosis y qué podemos hacer para evitar el contagio. Mantenerla a raya es bastannte más fácil de lo que muchas personas creen...

La toxoplasmosis es una enfermedad producida por un parásito microscópico, un protozoo. En su ciclo de vida tiene que parasitar dos especies distintas, una de ellas es el gato o algún otro felino. Como nuestra sociedad convive con gatos, es más fácil que haya un contagio por un gato que por un tigre, por ejemplo, y de ahí procede la asociación que se ha ido forjando entre toxoplasmosis y gatos.

En los gatos puede producir diarrea y se elimina en las heces, por lo que, manteniendo medidas de higiene normales en la manipulación de las heces podríamos evitar el contagio. Además, la eliminación de 'huevos' en las heces se produce sólo durante el primer mes de contagio del gato, después, aunque se reinfecte, no vuelve a eliminar más parásitos en las heces.

Para que un gato pueda producir heces infecciosas tiene que contagiarse. Es decir, un gato que no está infectado y vive en una casa sin acceso al exterior y comiendo pienso o carne cocinada, no puede infectarse y por tanto no puede infectar a otros. Si el gato tiene acceso al exterior o es silvestre, o come carne cruda, o caza pájaros o ratones y se los come, entonces sí puede infectarse.

Para que esas heces con huevos sean a su vez infecciosas, necesitan un tiempo de exposición al medio de entre 24 y 48 horas. Es necesario limpiar al arenero con frecuencia, impidiendo que esos huevos maduren y sean infecciosos. Hay que evitar manipular las heces con las manos desnudas, y al terminar de limpiar el arenero, se deben lavar las manos inmediatamente, pues pudiera accidentalmente llevarse las manos a la boca. Por tanto, cualquier persona que conviva con un gato o varios como mascotas, incluso con acceso al exterior y hasta que coman a veces animales crudos cazados por ellos (es decir, gatos con riesgo de infectarse del parásito), con la más simple medida de higiene posible (el lavado de manos después de limpiar el arenero o usando guantes), evita infectarse del parásito.

La fuente por la que se contagia el parásito en los humanos más frecuentemente es a través de los alimentos contaminados: la carne poco cocinada y las frutas y verduras mal lavadas.

 

 


'Veterinario Solidario' es un servicio veterinario a domicilio en Madrid, pensado no sólo para la salud de tu perro o gato, sino también para la economía y comodidad del propietario; avalado por la experiencia adquirida ejerciendo la clínica veterinaria desde 2006.